viernes, marzo 31, 2006

A TI HIJO MIO

El anónimato tiene que dejar de ser la sombra que arropa al pobre, al desposeido, al abandonado, al hombre olvidado (y mujer por supuesto) de la calle. Que el asfalto deje de ser el unico testigo de su soledad, de su lucha y de sus sufrimientos. El texto escrito a continuación es un poema del señor Humberto Ramos. Escritor colombiano que deambula las calles de Bogotá, subido en un bus, y canjea su conocimiento, casi que con suplicas, a cambio de unas miseras monedas.
Piensa porque...
Sí no piensas no pódras sostener tu inteligencia.
Imprecisa su edad, de fuego en sus inicios que al
enfriar
dio paso en su evolución al mastodonte y más
especies de las que tu haces parte.
¡Piensa! Para que sea la razón la que de significado y
valor a tu existencia sin ella la vida se pierde en
laberintos de ignorancia de milenaria data.
¿Podrías degustar una fruta en su cácara o un ajiaco
sin cerebro?
¿Cómo sabrías que es una camisa, una vara o un
yunque ¡sin cerebro!? ¡Sin el! Nada de lo que es
hubiera sido.
Fue el cerebro el que la bautizó roca. Llamó tierra al
mundo y se inventó El Ojal para llenarle con botones.
Brota de ella por doquier vital el agua, que envasa
desmedido el apetito lesionando condiciones.
Piensa hijo mio
y al hacerlo dale hilo solo dale y dale hilo!!!
Sin contar madejas
Porque una vida sin imaginación
Se pierde en el consumo.
Humberto Ramos.